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LA Copa Menstrual ¿Qué es?

En esta ocasión hemos podido hablar con la Naturopata y especialista en dietética, Adoración Machado Morón. Ella nos recuerda a las mujeres la utilidad de las copas menstruales, interesante e innovador avance que mejora nuestras vidas!!!

La copa menstrual, también conocida como copa vaginal o copa para menstruación es un innovador sustituto de los tampones y compresas, además de ser el más ecológico de los métodos de higiene íntima femenina en los períodos de menstruación.

La copa menstrual funciona de una forma muy sencilla, la copa se introduce en la vagina durante los días de la menstruación. A diferencia de los tampones, la copa vaginal no absorbe el flujo de la regla, sino que lo retiene en su interior para poder retirarlo más adelante. Con el uso de la copa menstrual evitarás pérdidas sin afectar a la mucosa vaginal, ni modificar la lubricación natural femenina.

Comodidad, salud y ahorro: esa  es la clave de la copa menstrual.

Es cómoda, te olvidas de que la llevas, no produce las molestias típicas del uso de otros métodos, es ligera y necesita ser vaciada con muy poca frecuencia, permite hasta 12 horas de protección y sin incómodas fugas.

Es saludable, el uso de compresas y tampones, puede producir problemas de sequedad e infecciones por hongos y bacterias, por el contrario la copa no, además su uso habitual previene los problemas de sequedad vaginal y modificación de la flora vaginal, asociados al uso de los tampones.

Es barata, ya que las copas menstruales son reutilizables. Se acabó volver a comprar tampones y compresas. Una copa menstrual tiene una vida de 10 años, esto supone un ahorro más que considerable.
Copa Menstrual

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Historia

De acuerdo con la información del ”Museo de la Menstruación y de la Salud de la Mujer” en los Estados Unidos, la copa menstrual se produjo industrialmente desde la década de 1930, aunque existen copas rudimentarias circulando desde 1867. La primera patente fue en 1932, la de L. J. Goddard. Le siguió la copa patentada por Leona Chalmers y diseñada en los Estados Unidos con el nombre Tass-ette; la idea era fabricarla en caucho vulcanizado. Hubo una venta y distribución significativa de las copas en esa década, a lo que siguió un largo silencio sobre el tema. Siguieron surgiendo patentes en 1935, 1937 y 1950

En 1950, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, las copas ya se fabricaban en los Estados Unidos, lo que se interrumpió en 1963 al no ser rentable, por falta de látex y porque no tenían éxito comercial, entre la mujeres de una sociedad muy conservadora, ya que el uso de la copa implica la manipulación de los genitales y las secreciones vaginales, hecho al que culturalmente no estaban adaptadas.

Desde 1987 se fabrica también, en los Estados Unidos, la copa de The Keeper, de látex. Fue el primer modelo producido en dos tamaños, uno de ellos para las mujeres más jóvenes y sin hijos. Se ha vuelto más popular debido a su resistencia ya que es reutilizable, lo que permite un gran ahorro económico a lo largo de los años; además, su antecesora, la copa Tassaway, había recibido buenas críticas de los médicos, que la consideraban muy segura, inocua y capaz de reducir la incidencia de infecciones genitales comúnmente asociadas al uso de absorbentes sanitarios (tanto desechable como reutilizable) y los tampones. La copa menstrual The Keeper, de látex, sigue en venta hoy en día.

En los últimos años, las copas menstruales se han hecho de materiales alternativos, por ejemplo de silicona médica, debido a las posibilidades de alergia generadas por el uso del látex. Existen muchas fábricas en la producción de copas, lo que permite una mayor libertad de elección de modelos, formatos, colores y precios y, por consiguiente, una mejor elección entre las usuarias.

Beneficios

No es muy usada, ni conocida por las mujeres, en comparación con los tampones y compresas, principalmente porque apenas existe publicidad de estos productos. Estas copas, a diferencia de otros sistemas de usar y tirar, sólo se compra una vez en mucho tiempo y el beneficio conseguido no compensa una inversión en publicidad fuerte.

Sin embargo tiene múltiples ventajas:

  • Economía: el coste inicial es mayor que los absorbentes tradicionales pero el gasto solo se produce una vez y se recupera la inversión a los pocos meses, ya que la duración con los cuidados adecuados puede ser hasta diez años.
  • Infecciones: La silicona es inerte de forma similar al cristal y no es adecuada para que los gérmenes se acumulen en ella. No se han relatado casos de Síndrome del shock tóxico, dicho síndrome está ligado al uso de tampones tradicionales.
  • Comodidad: se puede llevar durante la noche. Se puede utilizar durante toda la menstruación independientemente de lo copiosa que sea e incluso en cualquier momento del ciclo simplemente para acostumbrarse a llevarla.
  • Medio ambiente: Supone menos desechos para el medio ambiente.
  • Uso: su uso es muy elevado en toda Europa.
  • Duración: varios años.
  • Al final del ciclo, además del lavado habitual con agua y jabón, se debe esterilizar hirviéndola, aproximadamente 3 minutos.
  • Como los tampones, puede ser un poco complicada de usar al principio. Se puede mover si esta mal colocada. Sin embargo, si la colocación es adecuada, es difícil que se mueva, de hecho puede crear una succión que dificulte, algo más su extracción, pero simplemente introduciendo un dedo para que entre el aire, se deshace el vacío y sale fácilmente.

 

Utilización

Las copas menstruales se insertan en la vagina. No son porosas, absorbentes, ni fibrosas, por lo que no arañan, ni secan las paredes vaginales. No desestabilizan la capacidad natural de auto-limpieza, no son incómodas de extraer durante los últimos días de la menstruación ni dejan restos de fibras (aunque esto también depende del material con el cual estén fabricadas). Las copas de látex conllevan el riesgo de portar bacterias en su superficie. Sin embargo, esto no ocurre en las de silicona, ni están relacionadas con el SST (Síndrome de shock tóxico), problemas todos ellos, asociados al uso de tampones. Las copas también podrían ayudar a prevenir problemas causados por el uso de compresas, como la candidiasis (producida por el ambiente cálido y húmedo que crea una compresa) y la cistitis (que puede darse si desde el orificio anal la compresa transportan la bacteria E. coli a la uretra o a la vagina).

Ya que las copas se pueden utilizar en cualquier momento del mes, la mujer puede practicar la inserción y extracción cuando no está menstruando para habituarse. Las copas menstruales en forma de campana pueden adelantar la menstruación uno o dos días debido al suave efecto de succión que producen. Algunas mujeres han informado de menstruaciones más cortas debido también a este mismo efecto.

Las copas requieren ser cambiadas (o vaciadas) con menos frecuencia que los tampones o las compresas. Su capacidad es de 30 ml, que constituye la tercera parte del volumen de sangre que pierde una mujer en cada menstruación por término medio, por lo que pueden permanecer hasta 12 horas sin necesidad de vaciar.

 

 Coma Menstrual
Copas en forma de campana Copas en forma de diafragma Tampón
La copa en forma de campana se inserta en la parte baja de la vagina. A lo largo del día es posible que tienda a introducirse algo más, lo cual es perfectamente natural, pero no está diseñada para colocarse por encima del cérvix. Estas copas tienen un rabillo en la parte final para facilitar su extracción. Copa Instead: se inserta y se usa de la misma forma que un diafragma. Se coloca por encima del cérvix y se mantiene en esa posición por la presión del hueso púbico. Para su extracción se engancha un dedo al reborde y se tira hacia abajo. Un tampón se debe insertar hasta las proximidades del cérvix; esta es la posición más cómoda y permite que el tampón se expanda tanto a lo largo como a lo ancho a medida que absorbe el flujo. Los tampones tienen un cordón que sobresale de la vagina para facilitar su extracción.

Medio Ambiente

A parte de cómodas, seguras y económicas, en el uso de productos de higiene íntima para los días de la menstruación, las Copas menstruales son el único método seguro para no contaminar el medio ambiente con materiales no degradables y residuos tóxicos.

Una única copa menstrual dura hasta 10 años, lo que implica un notable ahorro de residuos no reciclables.

Por el contrario, los tampones y compresas utilizados para higiene íntima femenina contienen diversos elementos que, además de ser tóxicos para las mujeres, son altamente contaminantes, tanto en su fabricación, como en su uso, y una vez desechados.

Se calcula que alrededor de 315 millones de mujeres, en todo el mundo, usan tampones o compresas a diario. Si una mujer usa, de promedio, 25 tampones o compresas por cada ciclo menstrual, significa que cada año se descartan alrededor de 94.500.000.000 de tampones y compresas. Incluso en el caso de las compresas llamadas “orgánicas”, que se hacen con algodón natural y no contienen blanqueadores, ni químicos, el problema de los desechos persiste, ya que su degradación tampoco es rápida.

 Adoración Machado. Naturópata.

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