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Sección Salud, Nutrición y Hábitos Saludables: ¿Por qué les cuesta tanto a los niños comer verduras?

La lucha que mantenemos la mayoría de las madres para conseguir que nuestros pequeños coman verduras tiene una explicación científica.

Cerramos la semana con un Especial Salud que hará las delicias de los padres en el arduo camino entre nuestros hijos y las verduras. De la mano de Raquel González, Biosabor, os traemos la explicación en el origen de esta complicada relación y la forma más fácil para combatirla..

Si, lo que hasta ahora considerábamos una manía o rechazo típico de los niños, es un instinto de supervivencia arraigado en nuestro ADN. Muchas veces ni las prueban, solo con ver su color verde el rechazo es profundo.

En la Universidad de Yale estudiaron a 100 niños y niñas de edades comprendidas entre 8 y 18 meses y comprobaron que una vez que los pequeños detectaban una planta/verdura entre los objetos que les presentaban, la rechazaban inmediatamente.

Según los investigadores este rechazo tajante se debe a que la evolución humana ha programado a los bebés para ello. Las plantas pueden ser peligrosas si se desconocen, algunas pueden contener toxinas, venenos o defensas físicas como las espinas. Nuestros antepasados, hace miles de años, vivían estos peligros de envenenamiento y por eso esta información tan valiosa sigue presente en nuestra biología. Si os dais cuenta, el “no” se da hacia los alimentos que pueden resultar potencialmente peligrosos como son, las verduras, las frutas y la carne.

Por si esta explicación fuera poco, hay que añadir que el ser humano tiene 27 receptores para el sabor amargo y tan solo 3 para el dulce, este mecanismo para detectar “venenos” nos hace que seamos muy reacios al amargor por considerarlo peligroso. Las verduras tienen mucho calcio, mineral esencial para nuestros huesos pero por desgracia, es el responsable del sabor amargo. Pasado el tiempo, nuestro instinto va dejando paso a las costumbres y el razonamiento se impone al rechazo inicial, pero para eso los niños ya tienen que ser mayores.

Así que no debemos desesperarnos por la negativa recurrente de los peques a comer verdura, lo que podemos hacer es buscar alternativas para que se vayan acostumbrando a su olor y sabor. Es fundamental que vean a sus padres comer verdura habitualmente para que entiendan que es parte de la alimentación normal, aunque nunca se les debe obligar a comerlas.

En la Universidad de Granada hicieron un estudio muy interesante sobre las verduras y los niños. Descubrieron que cuando a las niñas y niños se les permitía elegir las verduras que iban a comer ese día, la respuesta era más positiva. De hecho aumentaron 40 gramos en el consumo diario todos los alumnos que pudieron elegir durante un mes. Este estudio es muy significativo ya que muestra claramente cómo hay alternativas para introducir la verdura de manera amistosa.

Nuestro consejo es que se cocinen de forma atractiva, combinándola con salsas más dulces que enmascaren el sabor del calcio. Introducirlas en los platos que más les gusten como acompañamiento. Os vamos a dar algunas ideas de preparación :

*Hagamos pizzas caseras con verduras

*Pasta salteada con brócoli y tomate cherry.

*Judías verdes rehogadas con jamón y huevo duro.

*Las espinacas pueden ir en las tortillas.

*Coliflor en bechamel o rebozada.

*Si el brócoli lo aderezamos con mayonesa casera conseguiremos disfrazar su sabor y su aspecto, ya que los niños son muy reacios a “los arbolitos pequeños” como suelen llamarlo.

*El cuscús con verduras es un plato que les suele sorprender y gustar.

También se puede hacer un menú cromático con los peques, es divertido y además de ayudarnos a planificar la semana, nos ayuda a probar nuevas frutas y verduras.

Por ejemplo:

–           Lunes rojo, comemos ensalada de tomate con queso mozzarella y merendamos manzanas rojas asadas. Cenaremos un gazpacho de invierno de Bio Sabor.

–          Martes  color naranja, solomillo a la naranja, merendaremos caquis y cenaremos puré de calabaza con calabacín y cebolla.

–          Miércoles verde, haremos un pescado al horno con brócoli y mayonesa, para merendar uvas y cenaremos unos creps de espinacas con queso derretido.

–          Etc…..

En fin, madres y padres, no desesperéis, es importante que vayamos acostumbrando poco a poco el paladar de nuestros hijos. No obliguéis a nadie a comer en contra de su voluntad porque a la larga es peor. La comida debe ser un momento de encuentro agradable para que no se asocie con malos ratos.

Dentro de nuestra gama de productos podréis encontrar una ayuda extra para vuestra cruzada. Los gazpachos, salmorejo, tomates cherry o los pimientos dulces pueden ser la solución para una alimentación sana.

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